Helena Guardans es hoy día presidenta y CEO de Sellbytell España, miembro del board de Sellbytell Group en Alemania, miembro de varios consejos de administración de importantes entidades económicas y financieras, como Vodafone y el Institut Catalá de Finances, presidenta de la Fundación Catalunya i Progrés, y vicepresidenta de la Fundación Cataluña Europa, además de madre de dos hijos.Es el claro ejemplo del perfil de una mujer de éxito empresarial.

fb3_helena-guardans_2014_3Fundó  la empresa Singular España junto con una socia en 1994 , empresa de servicios que daba asistencia a empresas líderes en sus sectores.En 2001 vendió la empresa al grupo alemán Sellbytell de externalización de servicios, que cuenta con 4,000 empleados en 23 países y, desde entonces, preside la empresa en España y está en el board de la central en Alemania.

Ha logrado mantener una gran empresa en Barcelona, ¨vendiendo¨ la calidad de vida de la ciudad a graduados universitarios de todo el mundo, que quieren pasar una larga temporada en Barcelona. Atienden en 23 idiomas diferentes. Sellbytell España tiene 1,200 empleados con oficinas en Barcelona, Valencia y Madrid, y el 72% de sus clientes son extranjeros.

Concilia perfectamente su vida de  trabajo y familia. Cada día, dice, a las 7 de la tarde se va a casa para ayudar a hacer los deberes a sus hijos. Para ello, es un ejemplo de todas las condiciones que deben darse para una buena delegación. Los fines de semana son sagrados para ella y su familia, tiene un dominio de la agenda, del tiempo y de sus prioridades espectacular, y consigue resultados extraordinarios en los diferentes y diversos campos de actividad en los que está involucrada. Explica que “que disfruta de la empresa y la familia al mismo tiempo”.

Helena Guardans opina que las mujeres buscan más el consenso y los hombres deciden más rápido, y cree también que las mujeres tienen más capacidad para delegar. Pero lo que tiene claro es que las características del líder son las mismas tanto para el género masculino como para el femenino: ser perseverante para lograr los cambios , transmitir esperanza y futuro al personal, y señalar el camino adecuado para la organización.

Diferencia al líder del siglo pasado con el actual, diciendo que en el siglo XX destacaba un jefe individualista y competitivo, y hoy el directivo se caracteriza por la colaboración , el compromiso, y los valores emocionales.